COMO ENSEÑAR A UN NIÑO A LEER

COMO ENSEÑAR A UN NIÑO A LEER

¿CÓmo una educadora puede enseñar a un niño a leer?

La lectura en preescolar

Una de las grandes preocupaciones y temores que tienen los padres de familia con hijos de nivel preescolar es: ¿cómo enseñar a un niño a leer en sus etapa preescolar?

¿A qué edad debe comenzar a leer mi hijo?

¿Cuál es el método más adecuado?

¿Cómo apoyo a la maestra para iniciar a mi hijo en la lectura?

¿Cómo enseñar a un niño a leer?

¿Qué juegos de preescolar le brindo a mi hijo para aprender a leer y escribir?

Muchos son los cuestionamientos acerca de este tema tan importante, puesto que, en los primeros 4 años de la vida del niño, el ambiente familiar, propició el desarrollo de su lenguaje al grado de poder comunicarse con las personas de su entorno de forma muy natural, pero ¿cómo podría aprender a leer de la misma forma, sin estar todo el tiempo repitiendo y frustrando a mi hijo acerca de la lectura?

Ahora bien, el programa de educación preescolar nos marca lo siguiente:

“Se pretende la aproximación de los niños a la lectura y la escritura a partir de la exploración y producción de textos escritos como acercamiento a la cultura escrita…de ninguna manera se espera que los niños egresen de este nivel leyendo y escribiendo de manera convencional y autónoma; estos son logros que se espera que los niños consoliden hacia segundo grado de educación primaria” (PEP 2018).

Las maestras frente a grupo brindan dicha información a los padres de familia, para darles un poco de tranquilidad, además de crear estrategias de apoyo en casa.
El padre de familia puede aportar brindando juegos de preescolar para que aprenda a leer el niño de manera pausada.

Sin embargo, a pesar de dicha información algunos padres de familia comienzan a ocupar herramientas que implementaron sus propios padres para iniciarlos en la lectura y escritura, es entonces, que comienzan a pasar horas por las tardes insistiendo con algún método de lectura en casa, ya sea el método fonético o silábico.

La sobrecarga de enseñar
a un niño a leer.

Sucede que muchos de esos alumnos que realizan este tipo de tareas en casa comienzan a quedar sin ganas de acudir a la escuela, no desean hacer algún tipo de registro de las actividades, en ocasiones tienen regresiones y dejan de realizar su nombre o simplemente optan por no tomar crayones o lápices que implique hacer algún tipo de grafía, dibujo, etc.

En la misma medida existen docentes (yo fui una de ellas) que pasan tiempo con los alumnos repitiendo una y otra vez letras, silabas, escribiendo y tratando de que consoliden la lectura y escritura, incrementando el síntoma.

Es una preocupación generalizada de ambas partes. Y bueno, cualquiera que fuera la motivación para que docentes y padres de familia realicen estas acciones, este nubarrón estaba presente cada ciclo escolar.

Entonces, al paso del tiempo me sentía a la deriva sobre este tema y me preguntaba ¿Cómo puedo brindar una mejor orientación acerca del desarrollo del niño con los padres de familia? ¿será bueno enseñarlos a leer a temprana edad? ¿enseño el método que aprendí de alguien no especializado? ¿Cuál es el mejor método de enseñanza de la lectura?           ¿Qué juegos puedo aplicar para aprender a leer y escribir?

Debo confesar que nunca me sentí realmente segura de llevar a cabo uno de los métodos antes mencionados, aunque en mis inicios como maestra preescolar implementé una combinación de fonético con silábico, el cual me enseñó la dueña de la escuela donde laboraba en ese entonces, aunque solo lo realicé en una sola generación, me parecía aburrido y muy tedioso descomponiendo el lenguaje cada día en sílabas y sonidos.

La búsqueda de la respuesta tardó en llegar hasta que en una ocasión una colega me compartió información acerca de un método de lectura, en el cual se daría un curso presencial en la Ciudad de México, leí la información y me pareció interesante. Acudí a dicho curso.

Me lleve una grata sorpresa ya que todas aquellas dudas que tenía se despejaron y por fin, por primera vez, a lo largo de mi carrera profesional alguien me abrió una puerta para brindarles oportunidades a mis alumnos.😍😍

El método que la ponente nos dió, tenía todo aquello que como docente de preescolar había soñado😊  ; respeto a mis alumnos con los distintos ritmos de aprendizaje, sin fastidiarlos o repetir una y otra vez como pericos, me daba la oportunidad de realizar todas las actividades pedagógicas y además enseñarles a leer, estaba (y estoy) sorprendida la manera sencilla y práctica que puede llegar a ser. Además de brindar la oportunidad a los padres de participar activamente en el proceso de forma fácil y ocupando poco tiempo. Esta es la combinación perfecta del trabajo en la escuela con el apoyo en casa.

El método sin duda es bondadoso. Es la primera vez que sentí como profesional de la educación una guía llevada de la mano, respondiendo a todos mis cuestionamientos.

Una vez adentrada en el tema y muy dispuesta a implementar el método y antes de comenzar a realizar las primeras actividades con mis alumnos, tuve una reunión previa con los padres de familia para involucrarlos en el proceso.

La gran mayoría se comprometió a llevarlo a cabo. Aunque en principio debo confesar que aún me sentía un poco escéptica. Continué con el proyecto y la meta que me había planteado con el grupo. Me bastó una semana para comprobar todo aquello que la Profesora Elisa Guerra había dicho en el curso y la manera de cómo llevarlo a cabo lo pudiera comprobar con mis propios alumnos.

El método Filadelfia

( Método para enseñar a leer a un niño).

Hasta el momento, es sin duda uno de las mejores cosas que pude encontrar en el ámbito educativo para los niños de preescolar. Además, puedo decir con mucho orgullo que la maestra es mexicana y su especialidad es la educación preescolar.

Debo añadir que este curso que imparte no sólo está dirigido a docentes sino también a padres de familia. Hasta este momento mis alumnos han respondido de forma positiva y satisfactoria, veo resultados tangibles y sorprendentes. Debo añadir que solo soy una docente que comparte su experiencia acerca de las estrategias y nuevos conocimientos que adquiere y que ha sido un resultado en mi salón de clases.

Agradezco tu tiempo para leer este articulo.

Mtra. Jesseca Taboada

Escritora Blog Claus

 

Tu nueva Claus es tan segura, que agregamos un boton de seguridad en la bolsa para que no se escape ningun material de ella.
Podras guarda muchas cosas en la Bolsa exterior, tambien en el interior encontraras 1 Bolsa para Celular y 1 minibolsa para que ahi guardes monedas o bien las llaves de tu aula.

Tu comodidad es lo más importante

Sabemos de lo arduo que es un dia de clases con tus alumnos y que la comodidad en tu atuendo de trabajo es una pieza clave en tu dia.
Por ello TODAS nuestras prendas se AJUSTAN perfectamente a tu cuerpo para hacerte sentir comoda y ligera para realizar todas las tareas con tus peques.

Nos queda muy claro que en un dia de trabajo con los niños suelen tener sus percances con pinturas, pegamento o un sin fin de materiales. Por ello tu Clau´S podras lavarla todos los dias durante el ciclo escolar y jamas perdera su color, tamaño y estampado.

Perdiendo el Miedo a la Crítica y Educar con Alegría

Perdiendo el Miedo a la Crítica y Educar con Alegría

VENCER EL MIEDO A LA CRITICA Y EDUCAR CON ALEGRIA

Alguna vez te has preguntado ¿Qué tipo de maestra soy? ¿se han cumplido todas mis expectativas sobre lo que creí que sería como docente? Si no es así, ¿Por qué no lo he logrado?.

Si has entrado alguna vez en este conflicto existencial como yo, te invito a seguir leyendo estas líneas donde probablemente te identifiques con algunas ideas y espero que pueda llevarte al punto de la reflexión al que llegué y de este modo pierdas el miedo a la crítica y puedas Educar con Alegría y entusiasmo.

¿Pierdes la motivación a educar alegremente?

Si bien cuando estás estudiando la licenciatura en educación o carreras afines quisieras comerte el mundo y cambiarlo de un día para otro, cuando llegas al campo laboral, te encuentras con muchas inconsistencias como las condiciones económicas, la política, algunos padres y madres de familia, compañeras y compañeros difíciles de tratar, que al paso de los años te van desmotivando y que te hacen entrar en controversia sobre tu labor y lo que gira en ella, te vas adaptando a los cambios al punto de que en el camino empiezas a perder algo de ti y cuando volteas hacia atrás, no sabes qué fue lo que pasó y te encuentras detenida por la crítica educativa de tus compañeros.

Pues bien, hace algún tiempo con ayuda de algunas compañeras educadoras mexicanas, portuguesas, españolas, entre otras nacionalidades, me transmitieron su pasión por la enseñanza a través de videos, fotografías y experiencias de viva voz que también pasaron por esa fase de haberse extraviado en el camino de su ser y su vocación, coinciden que todo lo que necesitas para reconsiderar tu práctica docente es la visión que tienes de ti y cómo te hubiera gustado aprender en cada una de tus facetas.  

Mi evolución como Educadora

Particularmente, en la etapa preescolar, siento que hemos perdido la visión de la edad en la que estamos trabajando y nos hemos dejado llevar por la competencia, sobre qué niño sabe leer, escribir, contar, resolver problemas aritméticos, que si bien son habilidades que ellos desarrollan con el paso del tiempo (que también ellos te piden), no debemos dejar de lado la parte infantil que  deberíamos estar cultivando, seres libres, creativos, afectivos, alegres, autónomos, capaces de entender sus actos y las repercusiones de sus decisiones en las demás personas.

¿Cómo lograr esto?

Yo lo logré con algo que como ser humano me impedía avanzar y probar cosas nuevas: El miedo, temor “al qué dirán en mi forma de enseñar”, a lo que podría pasar, a experimentar, a dejar que me vieran como el ser humano que soy aparte de mi profesión, valorarme como persona, como miembro de una sociedad, entender mis emociones y utilizarlas para crear un ambiente que favoreciera en mis alumnos experiencias significativas que los motivarán a regresar clase tras clase.

Cuántas de nosotras no hemos probado estrategias como disfrazarse para contar un cuento, tirarte al piso para enseñar movimientos de animales, pintarte la cara, la ropa, el cabello con los niños para realizar una obra de arte al compás de la música que más te  guste y compartir con ellos tus emociones como reír hasta que duela el estómago, emocionarte por un logro, enojarte por alguna situación que se presente, experimentar con materiales nuevos, investigar, ser curiosa.

Dudas que a todas nos sacuden en algún momento.

¿Por qué tienes miedo a la reacción de los adultos?, ¿por qué temes a la reacción de los mismos niños?, ¿por qué te has limitado a ser un adulto que va y viene en la velocidad del viento?, donde solo te limitas a vivir para trabajar, donde el tiempo es tu enemigo y llega el momento en que te olvidas de lo bella que es la vida, tu familia, tu alrededor; detente un momento a recordar, si yo fuera un niño o niña en esta era, ¿Qué querría hacer? ¿Cómo me gustaría aprender? ¿Qué me gustaría saber? ¿con qué? ¿Dónde?,

Busca esa inocencia infantil que guardaste y verás que en ti está esa valentía para dejar el miedo atrás y comenzar de nuevo a amar lo que haces ¡Educar con felicidad y sin miedos!. Desde una perspectiva pura que nace desde lo más profundo de tu alma, no es algo fácil, pero durante ese proceso descubrirás algunas partes que habías olvidado que tenías.

Conclusiones:

Recuerda también que los niños aprenden mediante el ejemplo, ellos son el reflejo de ti en el aula y en la escuela, si ahora que manejas tu práctica como la tienes ves logros, imagina lo que verás cuando ellos te vean con las manos llenas de pintura, con unas orejas de conejo, o con una nariz roja, tal vez se lea como una utopía, que no es nada sencillo lograr, pero créanme cuando les digo que una vez que tú revolucionas la forma de enseñar en tu salón, cambias por completo la experiencia educativa de los pequeños.

¡Enseñemos con felicidad y ellos serán los más agradecidos!

Redactado por: MTRA. JULISSA OCHOA DÍAZ

Catégorias: La vida real de una Maestra

Temas relacionados:  Los temores de una práctica docente

 

LO QUE ME DIGAS LO CREERÉ.

LO QUE ME DIGAS LO CREERÉ.

¿afectamos a los niños con nuestras palabras?

A todo el mundo le afecta lo que los demás dicen de él, y principalmente afectamos a los niños con nuestras palabras. Con mayor razón siendo palabras dichas por personas a quien el niño ve como una autoridad o con quien ha creado un lazo afectuoso.

Es común escuchar a padres, madres y/o maestros referirse a sus niños como “eres muy latoso”, “eres cabeza hueca”, “No sabes nada”, y así podemos decir muchos comentarios más. Lo que no pensamos es en el daño que les hacemos al hablar de forma despectiva, ya sea directa o indirectamente, sobre ellos.

Motivación Infantil en los niños “lo que me digas lo creeré”.

Hace algún tiempo fuí titular de un grupo de preescolar por dos años consecutivos; Al recibir el grupo en segundo grado, ya existían etiquetas como “el que no sabe”, “el que no habla” y por supuesto, “el latoso”. Y efectivamente “el que no sabe” no hacía nada por aprender, “el que no habla” no se esforzaba por hablar y “el latoso” no tenía límite alguno. El primer año me costo mucho hacerles saber que todos eran inteligentes, que todos tenían las mismas capacidades y que existían reglas en el salón y en la escuela.

Trabajé fuertemente en su autoestima. Todos los días les decía lo inteligentes, buenos y capaces que eran. Realicé varias obras de teatro con las que reforcé su lenguaje oral, empatado con algunas otras competencias y aspectos de aprendizaje.

Recuerdo que la primer obra que hicimos fue para conmemorar a los niños héroes y la mamá del niño al que todos habían catalogado como “el que no habla” llegó con una sonrisa que jamás olvidaré y me dijo “gracias por creer en él, el año pasado núnca lo dejaron participar en nada por que según su maestra no se le entendía nada”.

Quitar la etiqueta del niño al que llamaban “el travieso” fue un reto un poco más arduo ya que éste incluso era visto de la misma forma en casa. Hacer que un niño deje de creer que es lo que otros le dicen a diario y en varios lugares, es mucho más difícil. Y así fui encontrando muchas etiquetas más, no sólo en este grupo, sino en toda mi trayectoria laboral.

Hoy en día, el comentario con el que más me encuentro es el típico “es que no sabe” por favor, jamás le digan a un niño “NO SABES” porque ¿que creen?, lo que me digas lo creeré.

Somos Maestras y Maestros y muchos también somos padres, para los niños somos su ejemplo y desde su perspectiva nosotros lo sabemos todo. Si nosotros decimos que son tontos, feos, gordos, flacos, traviesos y de más, ellos se lo van a creer. Por qué no, mejor alimentamos su espíritu y los llenamos de comentarios asertivos alentándolos a ser mejores.

MOTIVAR A LOS NIÑOS EN SU EDAD TEMPRANA ES EL MEJOR REGALO QUE PODEMOS DARLES.

¡HAGAMOS ESTO!

¡EVITEMOS ESTO!

Articulo redactado por:
MTRA: ERIKA LORENA CERÓN HERNÁNDEZ
Categoria: Consejos para padres de Familia

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