Perdiendo el Miedo a la Crítica y Educar con Alegría

Perdiendo el Miedo a la Crítica y Educar con Alegría

VENCER EL MIEDO A LA CRITICA Y EDUCAR CON ALEGRIA

Alguna vez te has preguntado ¿Qué tipo de maestra soy? ¿se han cumplido todas mis expectativas sobre lo que creí que sería como docente? Si no es así, ¿Por qué no lo he logrado?.

Si has entrado alguna vez en este conflicto existencial como yo, te invito a seguir leyendo estas líneas donde probablemente te identifiques con algunas ideas y espero que pueda llevarte al punto de la reflexión al que llegué y de este modo pierdas el miedo a la crítica y puedas Educar con Alegría y entusiasmo.

¿Pierdes la motivación a educar alegremente?

Si bien cuando estás estudiando la licenciatura en educación o carreras afines quisieras comerte el mundo y cambiarlo de un día para otro, cuando llegas al campo laboral, te encuentras con muchas inconsistencias como las condiciones económicas, la política, algunos padres y madres de familia, compañeras y compañeros difíciles de tratar, que al paso de los años te van desmotivando y que te hacen entrar en controversia sobre tu labor y lo que gira en ella, te vas adaptando a los cambios al punto de que en el camino empiezas a perder algo de ti y cuando volteas hacia atrás, no sabes qué fue lo que pasó y te encuentras detenida por la crítica educativa de tus compañeros.

Pues bien, hace algún tiempo con ayuda de algunas compañeras educadoras mexicanas, portuguesas, españolas, entre otras nacionalidades, me transmitieron su pasión por la enseñanza a través de videos, fotografías y experiencias de viva voz que también pasaron por esa fase de haberse extraviado en el camino de su ser y su vocación, coinciden que todo lo que necesitas para reconsiderar tu práctica docente es la visión que tienes de ti y cómo te hubiera gustado aprender en cada una de tus facetas.  

Mi evolución como Educadora

Particularmente, en la etapa preescolar, siento que hemos perdido la visión de la edad en la que estamos trabajando y nos hemos dejado llevar por la competencia, sobre qué niño sabe leer, escribir, contar, resolver problemas aritméticos, que si bien son habilidades que ellos desarrollan con el paso del tiempo (que también ellos te piden), no debemos dejar de lado la parte infantil que  deberíamos estar cultivando, seres libres, creativos, afectivos, alegres, autónomos, capaces de entender sus actos y las repercusiones de sus decisiones en las demás personas.

¿Cómo lograr esto?

Yo lo logré con algo que como ser humano me impedía avanzar y probar cosas nuevas: El miedo, temor “al qué dirán en mi forma de enseñar”, a lo que podría pasar, a experimentar, a dejar que me vieran como el ser humano que soy aparte de mi profesión, valorarme como persona, como miembro de una sociedad, entender mis emociones y utilizarlas para crear un ambiente que favoreciera en mis alumnos experiencias significativas que los motivarán a regresar clase tras clase.

Cuántas de nosotras no hemos probado estrategias como disfrazarse para contar un cuento, tirarte al piso para enseñar movimientos de animales, pintarte la cara, la ropa, el cabello con los niños para realizar una obra de arte al compás de la música que más te  guste y compartir con ellos tus emociones como reír hasta que duela el estómago, emocionarte por un logro, enojarte por alguna situación que se presente, experimentar con materiales nuevos, investigar, ser curiosa.

Dudas que a todas nos sacuden en algún momento.

¿Por qué tienes miedo a la reacción de los adultos?, ¿por qué temes a la reacción de los mismos niños?, ¿por qué te has limitado a ser un adulto que va y viene en la velocidad del viento?, donde solo te limitas a vivir para trabajar, donde el tiempo es tu enemigo y llega el momento en que te olvidas de lo bella que es la vida, tu familia, tu alrededor; detente un momento a recordar, si yo fuera un niño o niña en esta era, ¿Qué querría hacer? ¿Cómo me gustaría aprender? ¿Qué me gustaría saber? ¿con qué? ¿Dónde?,

Busca esa inocencia infantil que guardaste y verás que en ti está esa valentía para dejar el miedo atrás y comenzar de nuevo a amar lo que haces ¡Educar con felicidad y sin miedos!. Desde una perspectiva pura que nace desde lo más profundo de tu alma, no es algo fácil, pero durante ese proceso descubrirás algunas partes que habías olvidado que tenías.

Conclusiones:

Recuerda también que los niños aprenden mediante el ejemplo, ellos son el reflejo de ti en el aula y en la escuela, si ahora que manejas tu práctica como la tienes ves logros, imagina lo que verás cuando ellos te vean con las manos llenas de pintura, con unas orejas de conejo, o con una nariz roja, tal vez se lea como una utopía, que no es nada sencillo lograr, pero créanme cuando les digo que una vez que tú revolucionas la forma de enseñar en tu salón, cambias por completo la experiencia educativa de los pequeños.

¡Enseñemos con felicidad y ellos serán los más agradecidos!

Redactado por: MTRA. JULISSA OCHOA DÍAZ

Catégorias: La vida real de una Maestra

Temas relacionados:  Los temores de una práctica docente

 

Nadie nos dijo que la profesión de Maestra no es nada fácil…

Nadie nos dijo que la profesión de Maestra no es nada fácil…

Nadie nos dijo que ser Maestra sería cosa sencilla.

Nadie dijo que la profesión de Maestr@ es sencilla… aun cuando te apasiona enseñar, cuando disfrutas ver los ojitos de los niños felices de aprender algo nuevo, orgullosos de sí mismos.

No, no siempre es fácil. Hoy en día, nos enfrentamos a varias problemáticas, una de ellas es el uso inadecuado de la tecnología. Si bien es una gran herramienta con la que contamos que los maestros de hace algunas décadas no tenían, y sólo su gran creatividad y sentido común los llevaban a ingeniarse para dar una buena clase.

¿Por qué la tecnología puede ser un arma de dos filos para el docente?

Porque al igual que los padres, competimos por llamar la atención del niño. Los niños de hoy han nacido con ese chip que está adecuado para la vida actual, saben cómo se maneja y el poder que tiene. Sin embargo, los periodos de atención son más cortos, puesto que con un click pueden cambiar de programa o video si ya no les gusta y así, cambian y cambian fácilmente. Pero, en la escuela no es así; no pueden cambiar de actividad o de maestro con un click.

Además, tenemos papás apegados al celular en todo momento; lo cual genera niños que no están atendidos al 100% en todo momento y …¿Dónde crees que se refleja? Claro, en el salón de clases. Pero nosotr@s no tenemos un ipad para entretenerlo cuando ya está inquieto.

Aunado a esta problemática, en todo grupo, es muy común tener algunos chicos con alguna dificultad en su proceso de aprendizaje  y es nuestra labor buscar por dónde llevarlo para obtener logros.

A veces, hay papás que lejos de ayudar pueden obstaculizar el proceso de enseñanza-aprendizaje y entonces la triada escuela-alumno-familia queda desequilibrada; en este caso es mayor nuestro reto.

Habemos quienes tenemos la fortuna de contar con un equipo directivo que está detrás de nosotr@s y a papás comprometidos que confían en nosotr@s. Aunque no para tod@s es así.

Pero…éste es sólo el lado oscuro de la profesión. El otro lado está lleno de luz.

Cuando después de utilizar todas las estrategias que se nos ocurren vemos ese rayito de luz en el camino, cuando empieza a leer ese niño que tenía tanta dificultad. Cuando empiezas a ver avances en los niños que no lo lograban. Cuando te sorprenden sus habilidades para resolver y todo lo que pueden saber sobre la sabana y los dinosaurios. Cuando hay días que te das cuenta que saben más que tú y que te enseñan cosas de la vida con sus pláticas, sus hipótesis, su alegría, sus enormes ganas de vivir…y de aprender. Cuando muchos abrazos te reciben cada mañana y si no asistes te extrañan más que nadie. Cuando te invitan a su fiesta en enero aunque su cumpleaños sea en noviembre. Cuando te invitan a jugar en la tarde, a conocer a su perro o de vacaciones a la playa, a China o al espacio (cuando haya transporte, por supuesto).   🙂

Ahora bien…tenemos dos opciones.:

La primera es quejarse de todo, del sueldo, de los papás (que son otro tema muy interesante), de la Dirección, de la Supervisión, del Sistema Educativo, de llevarse trabajo a casa, en fin. Y dejarse llevar por la marea, haciendo como que enseñamos y los niños como que aprenden, dejando pasar por alto generaciones con deficiencias en el proceso del nivel que nos corresponde, dejando la responsabilidad al siguiente ciclo y al compañer@ que sigue, dejando tristemente vacío el espíritu de enseñar. Olvidando la vocación que se tuvo hace algunos años.

O bien, enfrentarse con todo el amor y la vocación. Levantarse cada día con la mejor actitud; dejando afuera de la escuela los problemas (ahí te esperan afuera no se van) porque tod@s los tenemos. Dejarse contagiar de la alegría de jugar con un muñeco, de escuchar el final de un cuento, de aprender algo nuevo en un libro, de sorprenderse por las maravillas del mundo y aquí sí, la tecnología es una gran aliada porque nos acerca a lugares lejanos, a imágenes reales, a información infinita.

Así que, saber que en tus manos está ese niño, que te necesita, a pesar de las circunstancias, a pesar de las dificultades…y en ti está la clave.

Esa clave es una sencilla pregunta: ¿Qué SÍ puedo hacer yo por este niño? Seguramente puedes hacer una lista con muchos aspectos importantes y realizarlos, tal vez no todos funcionen, pero no esperemos a que lo resuelva la directora, a que los papás cambien, a que “alguien” más haga lo que nosotros podemos empezar. Los días transcurren y del festejo de día de muertos al de la primavera es un abrir y cerrar de ojos. Ahí es donde radica el espíritu de la enseñanza, donde entregas lo mejor de ti para ellos, sin esperar nada a cambio.… Y si ya estamos en este camino, pues llenemos nuestras manos de pintura, nuestro corazón de sonrisas y nuestra cabeza de ideas.

MTRA. Yuli Sánchez Aguirre

Línea Rainbow

Línea Malinali

Línea Panchitos

¡Una Maestra en Apuros!

¡Una Maestra en Apuros!

Hace 6 años, cuando empecé mi andar formalmente frente a grupo todo era demasiado confuso. Sabía más o menos lo que había que hacer pero después surgían tantos detalles para los cuales nadie me había preparado. Me sentía confundida y lo único que hice fue pedir consejo e imitar a las compañeras que ya tenían experiencia.

Entonces me encontré siendo una maestra regañona,cry que mandaba a los niños al “rincón de pensar” o los llevaba con la directora cuando se portaban mal. La que no daba dulce o sticker al que no obedecía, aunque al final me ganaba el corazón de pollo que tengo y daba el dulce al chiquillo con la promesa de que al otro día se portaría mejor.

Pero ¡oh sorpresa! Al día siguiente volvía a portarse mal o peor… me sentía agotada, frustrada y triste porque aunque pusiera todo mi entusiasmo los niños seguían portándose mal, me sentía la peor del mundo y recordaba esas caritas tristes cuando los regañaba, me sentía culpable y eso obviamente los niños lo notaban.

Así que probé muchas estrategías… el sticker, el dulce, el semáforo de la conducta, castigar sin recreo, etc… y nada funcionaba. Parecía como si no les importara ya si los castigaba o los premiaba. 

Entre tantas búsquedas desesperadas de estrategias nuevas algunas palabras siempre salían a relucir, “Montessori”, “Disciplina positiva” e “Inteligencia emocional”.                                                 

Así que empecé a capacitarme sobre estos temas y  descubrí un mundo totalmente desconocido que me dio la posibilidad de ver al niño con otra mirada y poder entender porque los niños se comportaban de cierta manera.

El camino ha sido difícil y largo, no te miento. Me ha costado mucho esfuerzo, tiempo y dinero.   He remado muchas veces contra la corriente ya que no estamos acostumbrados como sociedad a una forma diferente de educación, he pensado varias veces que no está funcionando lo que hago…undecided

Y bueno, al final de cuentas es que así tiene que ser el cambio ¿no? Tiene que doler, tiene que costar y hay que ser perseverante hasta lograr ver resultado. Esto me costó mucho tiempo comprenderlo.

Pero, ¿sabes algo? wink Cada uno de nuestros niños vale todo ese esfuerzo, ese tiempo, esa entrega extra. Ahora puedo observar el maravilloso milagro que representa cada niñito, lo perfecto de su cuerpo, sus expresiones y movimientos. Y ellos lo notan, notan que el ambiente y la maestra son diferentes. ¡Y ahí se da la magia! El niño puede ser el mismo y puede ir construyendo su conocimiento.

Sé que es muy difícil plantearnos la educación y a los niños de una forma diferente, ya que muchos niños (nosotros mismos) han crecido dentro de la escuela tradicional y han sido buenas personas, sin embargo, para que esta sociedad y este mundo puedan tener un cambio definitivo, debemos cambiar primero nosotros, los maestros y los padres.

Debemos cambiar nosotros nuestra perspectiva de quien es el niño, que viene a hacer en el mundo y nuestra forma de interactuar con los pequeños.

Ahora ya no soy esa Maestra en apuros, ahora ya tengo un camino. Montessori y seguir al niño son mi camino.

 

Nos leemos pronto.

Ms. Dana.

Danae Alejandra Contreras Mier

Soy maestra de inglés y estoy frente a grupo de prematernal (niños entre 1 a 2 años), he trabajado en este nivel durante 2 ciclos escolares pero he estado frente a grupo desde hace 6 años.

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