La función familiar en la educación de niños y niñas.

En la sociedad actual, los niños en edad preescolar pueden llegar a tener gustos y preferencias que contravengan los intereses de los Padres de Familia y de la Escuela. Un ejemplo que refiere al interés de los padres, es buscar una escuela que satisfaga su necesidad: educar al hijo. Pero educar, no es sinónimo de darle la responsabilidad a la escuela a que le proporcione contenidos y le fomente valores, se cree que es mucho más que eso, y que la primera forma de educar al hijo, empieza en casa;

sin embargo, este artículo se enfoca en las consecuencias que traen consigo algunas prácticas comunes de educación de los niños en casa, que al padre o madre de familia por distintas circunstancias puede convenirle, pero como resultado se afecta el desempeño de los niños en los diferentes campos de formación y áreas de aprendizaje.

¿En qué afecta que los niños y niñas usen la tecnología como medio de distracción?

Uno de los intereses de los niños, basado en lo que observan cotidianamente las educadoras, se ha relacionado con el uso de celulares y tabletas; los niños/as quieren que el adulto les proporcionen los teléfonos celulares y las tabletas para ver por horas videos y jugar aplicaciones que en su mayoría suelen contener violencia, si no les he proporcionado hacen berrinches,  por lo que el padre de familia o tutor pudiera actuar de dos formas: uno proporcionárselo para  que no le dé problema y continúe realizando sus quehaceres y dos negárselo a efecto de platicar con el niño y negociar con él o ella.

Lo anterior es expuesto sin afán de generalizar que suceda en todas las familias, y en todas los jardines de niños, pero sí, han llegado a presentarse en contextos familiares donde los padres y madres de familia son jóvenes, además trabajan jornadas de trabajo extensas, por lo que los niños permanecen al cuidado de distintas personas o de otros miembros de la familia y en consecuencia, valores como la disciplina y el respeto hacia otros se debilitan.

La hipótesis es fundada por distintas conversaciones que se sostienen entre madres, padres de familia, tutores y docentes al finalizar las reuniones escolares, espacio donde se exponen logros de los aprendizajes de los niños, dificultades que presentan los alumnos y las sugerencias que las educadoras ofrecen a los padres/madres y/o tutores asistentes, por lo que la pregunta frecuente es:

¿Cómo se porta mi hijo?

¿Por qué aquí no pone atención, si en casa sí me hace caso?”

 


En este sentido, los retos que enfrentan las educadoras como resultado de que los niños vean por horas videos y jugar aplicaciones que en su mayoría suelen contener violencia, es en primer lugar, contar en las aulas con alumnos que no se concentren en las consignas para realizar tareas escolares, dos, alumnos que actúan infringiendo los acuerdos de convivencia en el aula, deambulan por todo el salón, toman pertenencias que no son suyas, golpean “jugando” a sus compañeros y gritan cuando se les llama a que controlen sus emociones de enojo y  frustración.

Emanado de esta situación, la educadora en un afán de buscar respuesta al problema, se pregunta ¿Qué es lo que está pasando en casa?  Pues contar con uno o más de dos niños que muestren actitudes inapropiadas puede que la educadora pierda el control total de su grupo a pesar de haber trabajado estrategias de comunicación relacionada con la construcción de ambientes familiares de respeto.

¿Perder el control total del grupo?

Cuando se expone “perder el control total del grupo” se alude a que la educadora en un grupo mayor de veinticinco niños, tiene que observar y registrar las necesidades e intereses de cada uno, observar sus logros y dificultades y evitar que entre los niños se violenten.

Cabe puntualizar que desde hace algunas décadas la configuración de las familias ha estado cambiando notablemente, las cuales han afectado su implicación y participación en la escuela. Sin duda es un problema. Sin embargo, se puede ayudar como Educador a las familias a que ACEPTEN las condiciones en las que viven, y que a pesar de esas condiciones, pueden lograr hacer que sus hijos sean personas que aporten a la comunidad, respondiendo a la pregunta común que hacen los padres de familia,¿Cómo se porta mi hijo? ¿Por qué aquí no pone atención, si en casa si me hace caso?”. Redding (2002), menciona que algunas familias por presentar las condiciones de vida señaladas, están muy presionadas por las demandas de la vida diaria y relegada por instituciones sociales como la escuela y tienen acceso a pocos modelos en los que puedan observar prácticas adecuadas de crianza. Por lo que estas familias, necesitan que se les faciliten algunas experiencias positivas con la escuela.

Claves de éxito para para la educación de los niños

Una de las sugerencias que con mayor éxito han tenido las educadoras cuyos padres de familia y alumnos presentan las características citadas han sido las siguientes: dialogar con los padres, madres o tutores de alumnos que presentan conductas inapropiadas en la escuela. En las escuelas se focalizan a los alumnos que requieren mayor atención, por ende, como ESCUELA construyen estrategias de comunicación siendo una de ellas citar a los padres, madres o tutores para proporcionales una guía breve para padres con la finalidad de que colaboren con la escuela desde su espacio, el hogar, al desarrollo integral de sus hijos.

En esta guía se mencionan recomendaciones generales como:

  • Proporcionar un modo de vida ordenado.  
  • Organizar sus horarios y estableciendo periodos para jugar.
  • Divertirse y hacer ejercicio.
  • Evitar la crítica en el ambiente familiar.
  • Analicen qué hay dentro de la familia.
  • Qué puede no ser saludable e intentar cambiarlo, entre otras; también se da cuenta de algunos juegos que pueden realizar con sus hijos: armar legos, juegos de memoria, rompecabezas, entre otros.

Por otra parte, considerar la estrategia de negociar es igual a tú ganas y yo gano, en el aula, contribuiría en favorecer  una habilidad asociada a la dimensión socioemocional; inclusión, donde los alumnos puedan convivir, jugar y trabajar entre pares ofreciendo ayuda  a quien lo necesite.

Esto es un recorte de una realidad, que posiblemente sea parte de experiencias que han vivido distintas familias, la intención se enfoca, en aportar parte de las medidas que utiliza un jardín de niños para solucionar conflictos en el aula y en la escuela, suscitados por niños que presentan actitudes inapropiadas en la escuela.  Pero, aún hay mucho por hacer, educadoras y padres, madres de familia o tutores, no deben rendirse, rendirse significaría haber fracasado en el intento, por hacer de los futuros ciudadanos hombres y mujeres de bien.

 

ENSEÑANZA PERSONALIZADA  / CONVERSACIÓN CON PADRES   / DIRECTIVO/ GUIA BREVE PARA PADRES

 

MTRA. MARIA TERESA  DE JESUS HERNANDEZ MENDOZA

S Redding – 2002 – eoepzamora.centros.educa.jcyl.es

 

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