LOS DILEMAS DEL ARTE DE ENSEÑAR

No todos aprendemos el mismo ritmo, y eso está bien, no todos aprendemos de la misma forma ni con la misma rapidez, cuántas veces como docentes no hemos preparado la clase, hacemos la valuación de las necesidades educativas en nuestros niños, investigamos sobre actividades lúdicas, materiales, e  incluso tip’s en la web que nos puedan ayudar en el desarrollo del tema

Elaboramos la planeación y hacemos la previsión de los materiales y llega el tan esperado día de aplicar nuestra clase. Ese día tenemos expectativas altas y bien grandes, con una actitud increíble y al momento de aplicar nuestra clase al parecer todo se va desarrollando de buena manera, pero llega el momento de la evaluación y es cuando te das cuenta que algunos otros niños no lograron alcanzar el aprendizaje esperado  y te preguntas ¿fui yo?, ¿fue la clase?, ¿fue mi material?

LAS DUDAS DEL ARTE DE ENSEÑAR

Surgen muchas interrogantes, simplemente nosotros muchas veces no reparamos en que los alumnos tienen diferentes estilos de aprendizaje e intereses, no todos los niños en nuestras aulas  aprenden a la misma velocidad.

Debemos tomar en cuenta que esto no determina qué tan buenos o malos maestros somos, sino que es un recordatorio de que debemos detener la marcha y analizar lo que está sucediendo, no quiere decir que siempre hemos estado haciendo las cosas mal, pero sí debemos tener en cuenta que podemos ocupar el método de autoevaluación y la evaluación continua para el mejoramiento de nuestras actividades y de esta manera apoyar a nuestro grupo.

Tomemos en cuenta que la educación debe ser centrada en nuestros estudiantes, y sé que van a decir «¡eso sí se hace!» (Y vaya que lo sé) poco a poco los educadores nos hemos vuelto adaptativos a nuestros niños y viceversa.

Me ha tocado escuchar a mis alumnos repetir frases y palabras que uso cotidianamente, y que curiosos es, nuestros pequeños necesitan estar motivados para poder aprender, y es aquí donde entra nuestra capacidad de observación, darnos cuenta de lo que caracteriza a cada uno de nuestros pequeños (aquí ustedes piensan “Mariana, siempre lo hacemos”) partir de lo particular y hacer lo general, adaptarnos y adaptarlos y no dejar a nadie en el camino, hacerlos sentir parte del proceso aún cuando alguno vaya un nivel más abajo (o uno muy arriba) que el trabajo sea en equipo, motivado, divertido y diverso, cuando nuestra aula se transforma de un salón de clases a la cabina de una nave espacial o una selva con dinosaurio o un castillo, nuestros alumnos descubren que existen diferentes formas y ritmos en el aprendizaje y logramos atrapar su atención, y es así como el grupo con sus aptitudes se complementa.

 

Conclusiones: 

Considero sumamente importante que al momento de evaluar seamos sinceros, pues muchas veces las áreas de oportunidad están ahí y no nos damos cuenta, lo dejamos pasar, en lo personal creo importante que nos tomemos un minuto y analicemos lo que estamos haciendo, ¿Qué está funcionando y que no? ¿Qué podemos hacer para retomar el rumbo como grupo? ¿Tu qué haces cuando las cosas no salen como lo pensabas?. 

Cuando vamos de lo ideal a lo real, caemos en cuenta que no siempre todo es como lo imaginamos, que cada niño tiene una historia que lo hace diferente, único y especial, te invito a que juntos reflexionemos, ¿Qué estoy haciendo yo para conocerlos y potenciar sus aprendizajes?, Estar frente a grupo es una experiencia de aprendizaje continuo, pues bien, quien tiene pasión por enseñar, nunca debe dejar de aprender, y la próxima vez que nos leamos espero que hayan pasado cosas buenas en tu vida y tu aula.

 

Mtra. Mariana JT.

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