Violencia escolar en México

La escuela es considerada como una de las instituciones sociales más importantes para el desarrollo de la sociedad, ya que en ella tienen lugar procesos de instrucción y de socialización, que al igual de los producidos en la familia o en el contexto cultural, responsables de la integración social de los jóvenes.

Pero los propósitos que tengan los diferentes centros educativos en la formación de niños y jóvenes que se desenvolverán más adelante en una sociedad, no se lograrán solamente a partir de la transmisión de conocimientos ni del aprendizaje de contenidos curriculares, sino que también se requiere de una compleja red formada por los sistemas de relaciones personales y los procesos psicosociales de convivencia y comunicación que vayan articulando los procesos instructivos y socializadores (Ortega, 1997).

Violencia en la escuela

La violencia en la escuela se entendía, y se sigue entendiendo con bastante frecuencia, como resultante de una violencia de la escuela.

Una idea que frecuentemente es compartida por la comunidad educativa, es que la violencia en los centros educativos es muchas veces reactiva (Debarbieux, 1997). Se observa con esto uno de los prejuicios que se tiene sobre este fenómeno, en relación a que los comportamientos violentos de muchos de los alumnos son llevados al contexto escolar provenientes de otros ámbitos de socialización, excusando con esto cualquier influencia por parte de la escuela hacia la generación de este tipo de comportamientos. ¡La escuela nada tiene que ver!

Por esta razón, es necesario involucrarse en una problemática que, aunque en muchas ocasiones no se conviva directamente con la violencia en el contexto escolar, no podemos dejar que pase desapercibida una situación que se presenta aunque en diferentes grados y no en todas las instituciones con la misma intensidad. Los niños reproducen muchas veces en la escuela todo tipo de violencia circundante y ellos la imitan y juegan con ella, siendo un patrón común el hecho de que estos niños también son maltratados por sus padres en sus hogares y, por lo general, los más violentados son los más violentos en la escuela (Valdés, 1991).

 Muchos de los comportamientos violentos se encuentran en las relaciones interpersonales presentes en el campo educativo, pero la problemática aumenta cuando los conflictos y su resolución son presentados a través del ejercicio de la autoridad, del castigo, etc., conllevando a que en el aula de clases se presente mucha tensión, que muchas veces los maestros no saben resolver.

¿Cuáles son las características de niños agresores?

Características de los niños agresores: En relación con los aspectos psicológicos de estos niños, Olweus plantea tres posibles poliantea 67 èPSICOLOGÍA motivos basado en sus investigaciones.

En primer lugar, estaría el hecho de que quienes intimidan y acosan sienten una necesidad imperiosa de poder y de dominio, parecen disfrutar cuando tienen el “control” y necesitan dominar a los demás.

En segundo, al considerar las condiciones familiares en las que se encuentran estos niños, se puede suponer que han desarrollado cierto grado de hostilidad hacia el entorno, y tales sentimientos pueden llevarlos a sentir satisfacción cuando producen daño y sufrimiento a sus compañeros.

 Y, en tercer término, se encuentra el componente del beneficio que consiguen con sus comportamientos, ya que, los agresores con frecuencia obligan a sus víctimas a que les den dinero, sus onces y otras cosas (Sierra, 2009).

 En general, estos niños que agreden o intimidan a los demás y suelen participar en actividades tales como gastar bromas desagradables en repetidas ocasiones a sus víctimas, les llaman por apodos, los insultan, los ridiculizan, los desafían, los denigran, los amenazan, les dan órdenes, les dominan y subyugan. Molestan a sus víctimas, los empujan, acobardan, pinchan, los golpean y les dan patadas, los envuelven en peleas y discusiones en las que se encuentran indefensos, les quitan los libros, el dinero, y sus pertenencias se las pueden romper o tirar lejos.

 Pueden comportarse así con muchos alumnos, pero por lo general escogen a los más débiles y relativamente indefensos.

 En relación con las niñas agresoras, hay que tenerse en cuenta que resulta más difícil descubrirlas, ya que estas se sirven de medios menos visibles de hostigar, como la calumnia, la propagación de rumores y la manipulación de las relaciones de amistad en clase. Sierra (2009), continuando con las características referidas por Olweus, menciona que en general, los alumnos agresores, suelen tener las siguientes o más características:

 Físicamente, pueden ser más fuertes que sus compañeros de clase y que sus víctimas en particular, pueden ser de la misma edad o un poco mayores que ellas, con buen desempeño en los juegos, los deportes y las peleas, necesitan imponerse mediante el poder y la amenaza, así como conseguir lo que se proponen.

 Pueden valerse de su superioridad real o imaginaria sobre otros alumnos, son malgeniados, se enfadan con facilidad, son impulsivos y poco tolerantes a la frustración, les cuesta adaptarse a las normas y aceptar las contrariedades. Con los adultos suelen tener una actitud hostil, desafiante y agresiva, (incluso con sus padres y maestros) y pueden llegar a atemorizarles (según la edad y la fuerza física del joven). Son convincentes para salirse de “situaciones difíciles”, se les considera rudos, duros, y muestran poca simpatía por los alumnos que sufren de las agresiones.  Por lo general tienen una concepción positiva de sí mismos, suelen adoptar conductas de tipo antisocial, incluido el robo, tienen malas compañías, con frecuencia cuentan con el apoyo de un grupo de compañeros.

 Los agresores son menos populares en las escuelas de primaria, su rendimiento académico puede ser normal, o estar por debajo o por encima del promedio en los grados de primaria, mientras que en la secundaria, con frecuencia obtienen notas más bajas y desarrollan una actitud negativa hacia la escuela. En general, esto es lo que plantea Dan Olweus, en relación con los perfiles típicos de los niños agresores y de sus víctimas.

El tema de la violencia en las escuelas no es nuevo, pero la novedad radica en las actuales y diversas formas de presentación. A través de los medios de comunicación se han difundido en los últimos años una serie de actos de violencia que presentan al parecer características comunes entre sí, pero diferentes respecto a la modalidad empleada de agresión.

 

La tarea de abordar el problema de la violencia escolar no es fácil, así como tampoco lo es el hecho de aceptar que no hay una solución sencilla referida a los problemas de baja estima o similares, pero sí es necesario recordar que existen familias con patrones de amedrentamiento y violencia. Los colegios podrían al menos ofrecer la posibilidad de generar fuentes alternativas de autoestima y enseñar diferentes modelos de relación.

 Teniendo en cuenta, además, que en el manejo de los alumnos violentos, la actitud de tratar de aumentar su culpabilidad es poco productiva y solamente sirve para rebajar aún más su autoestima, perpetuando de nuevo el círculo vicioso en el cual estos muchachos tratan de sentirse mejor al humillar a otros mediante la fuerza bruta o por medio de la intimidación psicológica

Presencia de armas en las escuelas

La presencia de armas es un factor de riesgo para la vida y la integridad de los miembros de una comunidad escolar, por lo que es necesario que toda la comunidad conozca el procedimiento de actuación ante un evento de este tipo. El no actuar en situaciones de posesión, portación o uso de arma, pone en riesgo la integridad tanto de la niña, niño o adolescente que posee el arma, como de la comunidad educativa en general.

El plan de acción tendrá tres momentos: prevenir, detectar y reaccionar.

Prevenir:

La prevención es el mejor sistema de seguridad escolar y fundamentalmente es de carácter formativo, para inculcar valores, actitudes y prácticas positivas. Directivos, docentes y padres de familia deben propiciar una cultura de paz dentro y fuera de plantel escolar, y generar que sea la escuela el espacio donde se “auspicie un clima de alegría, respeto, integración, empatía hacia la diversidad, así como el buen manejo de los conflictos entre los miembros de la comunidad5 ”.

La escuela deberá establecer un modelo para trabajar con los padres de familia y propiciar que tengan una comunicación efectiva con sus hijos, con la ­finalidad de que puedan detectar alguna señal de riesgo. Se sugiere crear una estrategia de comunicación integral que apoye y refuerce la naturaleza de la escuela como un espacio seguro y libre de violencia, y que considere por lo menos:
a) la prohibición de la presencia de armas en los planteles escolares.
b) la colaboración y participación activa de padres de familia y tutores en acciones de cuidado y protección de los menores.
y c) la cultura de la convivencia armónica, pacífi­ca e inclusiva.

Padres de familia o tutores pueden prevenir el uso de armas en las escuelas.

Parte fundamental en la atención y prevención de armas en escuelas son los padres de familia o tutores por lo que se sugiere tratar el tema, de manera regular con mensajes preventivos, en las reuniones o asambleas con los padres de familia.

 Detectar:

La detección se re­fiere a las estrategias y medidas que se utilizan para descubrir la posesión, portación o uso de armas en las escuelas. De inicio, se sugiere que la escuela busque mecanismos para concientizar a los padres de familia de la importancia de realizar una revisión periódica a la mochila de sus hijos antes de salir de casa, veri­ficando que lleven lo necesario, como útiles, tareas, alimentos nutritivos y evitando que lleven sustancias peligrosas, medicamentos no recetados o materiales innecesarios como armas de fuego reales o de juguete, objetos punzocortantes, los cuales pueden ser distractores para el aprendizaje.

Esto se puede socializar con los padres por medio de pláticas, materiales gráfi­cos o comunicaciones directas, para solicitarles y sugerirles que esta práctica sea sistemática y cotidiana, para abonar a la seguridad de todos los estudiantes.

También es deseable que el plantel escolar encuentre mecanismos para transmitir a los padres de familia la necesidad de establecer una comunicación asertiva con sus hijos, con la ­finalidad de descubrir si tienen algún problema en la escuela, ya que: “Según evidencias de algunos estudios, las y los alumnos que portan un arma muchas veces lo hacen para defenderse de una situación de acoso escolar, es decir, que varios alumnos habían sufrido violencia y hostigamiento durante largo tiempo y de forma intensa, y manifestaron deseos de venganza por ese motivo. Parece haber cierta asociación entre portación de armas y acoso escolar. […] el acoso escolar de tipo relacional aumenta el riesgo de portación de armas en alumnos de ambos sexos6 ”

 Reaccionar:

La reacción se refi­ere a la atención del incidente en situaciones concretas como la posesión, portación o amenaza o incluso uso de un arma y, por consiguiente, la acción que se realiza con el objetivo de resguardar la integridad de toda la comunidad escolar. La persona encargada de activar el plan de reacción es aquella autoridad escolar o persona que se percata o es informada de una situación en la que se sospeche o se tenga la certeza de que se encuentra un arma en el centro educativo, esta persona puede ser: 1. Docente 2. Director/directora 3. Asistente de Dirección 4. Auxiliares administrativos 5. Integrante del Grupo multidisciplinario En esta fase es fundamental que la comunidad escolar esté familiarizada con el código o protocolo de actuación ante la presencia de arma, que, en términos generales, para su respuesta colectiva corresponde a una emergencia por sismo o fuego y se deberá actuar para: A. Salvaguardar la vida de los integrantes de la comunidad escolar. B. Mantener la calma. C. Actuar con prontitud, es decir de manera efi­caz, rápida y no precipitada. D. Apegarse a un plan de acción previamente establecido y ensayado. E. Apoyarse en las autoridades competentes y facultadas para atender las emergencias por presencia de armas en planteles educativos.

Documentos en PDF descargables.

Guía para la Prevención de Armas

Pdf descargable Editado por la SEGOB y SEP 

Protocolos "Mochila segura.

Pdf descargable Editado CDH Edo de Mex.

Violencia Escolar en México: Dimensiones y consecuencias.

Pdf descargable Editado Revista trabajo social UNAM.

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